Escuelas democráticas.

15 oct

Os dejo una recensión realiza por mi, de un libro que en cierto modo, vino a confirmar, lo que venía sospechando desde que comencé mi andadura en el mundo de la educación, mucho antes de empezar la carrera. Leedlo, es muy muy interesante!

Besos alegres a todos!

Cuando hablamos de Escuelas Democráticas, hablamos de Escuelas ideales. Escuelas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. Una Escuela participativa, activa, innovadora, inclusiva, donde no hay lugar para el machismo, el sexismo, el racismo, en definitiva, una Escuela igualitaria, de todos y para todos. Y esta es la Escuela que nos describen Apple y Bean en su libro “Escuelas democráticas” (1997) a través de cuatro experiencias reales, acontecidas en los EE.UU; la primera, en el colegio de educación secundaria de Central Park Este, por D.  Meier y P. Schwarz; la segunda en Masschussets, reinventando la Formación profesional, por L. Rosenstock y A. Steinberg; la tercera, la Escuela Frayney, por B. Peterson y por último la Escuela de enseñanza media Marquette por B.L. Brodhagen. Cada una de ellas transmite entusiasmo, trabajo y vocación, ganas de cambiar la forma de hacer las cosas y de caminar hacia una escuela nueva. A continuación haremos un breve resumen de cada una de las experiencias, para finalmente, profundizar en una de ellas.

Escuelas democráticas en EE.UU: Experiencias.

Colegio de Educación secundaria de Central Park Este: lo difícil es hacer que suceda.

“ El propósito fundamental del CPESS es enseñar a los estudiantes a utilizar bien su mente, prepararlos para una vida bien desarrollada que sea productiva, socialmente útil y satisfactoria en lo personal” Así define la escuela de Central Park Este su meta a seguir en la enseñanza secundaria, queriendo emplear la metodología aplicada en educación infantil, donde profesores, alumnos y padres trabajan juntos por un bien común. El programa de este Colegio gira en torno a cinco preguntas clave: ¿ Cómo sabes lo que sabes?, ¿ De quién es el punto de vista desde el que se presenta esto?, ¿Cómo se relaciona este acontecimiento o trabajo con otros?, ¿ Qué ocurriría si las cosas fueran diferentes?, ¿ Por qué es importante esto? Para el Colegio una persona que se plantea estas 5 preguntas es una persona que ha adquirido un grado de empatía y reflexión óptima. Para evaluarlo crean lo que ellos llaman Comités de graduación y que se asemejan bastante al tribunal de una tesis doctoral,en los cuales los alumnos deberán presentar sus trabajos, que no sólo constan de trabajos escritos, si no cualquier cosa que cumpla las normas de graduación que pone el Comité. El comité está formado por mínimo dos miembros del profesorado, un adulto elegido por el estudiante y un estudiante miembro. Los historiales de evaluación se basan en 14 áreas, de las cuales, matemáticas, ciencia y tecnología, historia y ciencias sociales y literatura son obligatorias. El colegio de secundaria de Central Park Este, cree que la participación de las familias en el proceso de enseñanza- aprendizaje es fundamental y para ello organizan reuniones periódicas y hacen partícipes a los padres en el diseño del curriculum de sus hijos. La escuela prioriza la reducción del tamaño de las clases en número de alumnos y en número de clases impartidas. También eliminan la figura de los especialistas, adoptando las funciones propias de estos profesores, profesores ordinarios. A cambio se crean grupos de 15 alumnos por profesor, que actúa de consejero y que mantiene el mismo grupo de alumnos durante dos años, manteniendo estrechas relaciones con la familia y haciendo reuniones todas las semanas. Para este colegio la opinión del personal ajeno al centro es muy valiosa, por eso varias veces al año invitan a expertos a que examinen su curriculum y aporten nuevos criterios a tener en cuenta. Todo este trabajo se ve interferido por un factor fundamental: el tiempo. Nace así la necesidad de establecer pautas, reuniones y pedir colaboración a los estudiantes para que los docentes cuenten con más tiempo para programar y organizar los programas. El trabajo por parte de toda la comunidad educativa queda demostrado en esta primera experiencia, que basa su planteamiento educativo en las teorías constructivistas y en el método infantil de aprendizaje.

Más allá del taller: reinventar la formación profesional.

En esta segunda experiencia, Larry Rosenstock y Adria Steinberg nos cuentan como le dieron la vuelta a los programas de formación profesional y como ayudaron al profesorado a poner en práctica la retórica de la ley Perkins y el progresismo de Dewey en la Escuela de Artes Técnicas de Ridge. Para ello crearon el programa “Trabajos para la ciudad” que combina características clave de la formación profesional con el contenido y las destrezas más amplios de la educación académica. Imparten sus clases en un espacio diseñado para el trabajo de proyectos de colaboración y se invita a los representante de la comunidad a que ayuden a crear un contexto para los esfuerzos de los estudiantes. Eliminando el estigma que recae sobre la Formación profesional, de enseñar para el trabajo y de tener bajas expectativas sobre los alumnos por considerarlo una formación de segunda categoría, una formación para los alumnos que no tienen suficiente capacidad para ir a la Universidad. “ El propósito no es sólo hacer cosas, aprender algunas destrezas y conseguir un empleo, sino más bien convertirse en personas que piensan y resuelven problemas, trabajan bien juntas formando equipos y se comunican con diversas audiencias” Con esta cita queda de manifiesto el propósito elemental de Ridge. Uno de los objetivos primordiales de la escuela es la organización y planificación común, colegio, alumnos y comunidad trabajan conjuntamente con una meta común: hacer de la formación profesional, una formación alternativa, donde los alumnos se sientan valorados y donde aprendan todo aquello que les es necesario para su futuro.

◦ La escuela Fratney: un viaje hacia la democracia.

La escuela Fratney está situada en Milwaukee, Wisconsin, y fue creada después de luchar mucho con una administración obsoleta. El colegio se compone de 360 estudiantes desde el jardín de infancia hasta e 5o curso. El 65% de los estudiantes son hispanos, 20% afroamericanos, 13% blancos y el resto asiáticos y americanos nativos. Esta experiencia a cargo de Bob Peterson, nos explica la lucha incansable e insaciable por parte de los creadores del proyecto contra políticos y administraciones que no cejaban en su empeño de impedir que Fratney fuera una Escuela Democrática y no un gueto de estudiantes hispanos. Surgieron muchos problemas provenientes de la multiculturalidad del centro, que los creadores del proyecto resolvieron organizando reuniones periódicas con los padres, creando un programa bilingüe en el cual se hablara durante el mismo tiempo español e inglés, desarrollando un curriculum multicultural antirracista, con sus problemas correspondientes de personas que se sienten desplazadas etc y basando el aprendizaje en un trabajo cooperativo, enseñar a los alumnos a auto-gestionarse y a trabajar en equipo. Durante todo el proceso de cambio en Fratney llegaron a valiosas conclusiones, los movimientos de base pueden producir el cambio, y de hecho es ahí donde se producen los grandes cambios, empezando por pequeñas modificaciones en el día a día se pueden generar cambios profundos y necesarios; la unidad multirracial es necesaria para el éxito de la reforma de la escuela, se debe construir con tiempo para reflexionar y aprender, participación activa de los padres, institucionalizar las estructuras que fomenten el cambio y nunca olvidar que el éxito de la reforma escolar va ligado con los cambios sociales más amplios.

◦ La situación nos hizo especiales.

Esta es la última, pero no por ello menos importante, experiencia del libro. En ella Barbara L. Brodhagen nos cuenta como en la clase del 7o curso se empezó a gestar un gran cambio; un cambio hacia una escuela mas democrática y mejor para todos. El cambio empezó con la redacción por parte de alumnos y maestras de una constitución. En ella se ponían de manifiesto 12 consideraciones imprescindibles para crear un ambiente cómodo, relajado y perfecto para el aprendizaje. La experiencia comienza con la presentación de estos puntos ante el director del centro. Pero antes de que esto ocurriera alumnos y profesoras crearon una comunidad en la cual, tanto unos como otros pudieran expresar sus duda acerca de temas que normalmente no se tratan el las aulas. Así pues, el curriculum, se diseñaría en torno a esas preguntas, que los alumnos planteaban sobre si mismo y sobre el mundo en el que vivían. Preguntas del mundo real, que una vez encontrada la respuesta les ayudaría a entender mejor la sociedad en su conjunto. La participación de los padres era imprescindible, tanto que formaban parte del proceso de evaluación, donde cada alumno presentaba delante de un miembro de su familia y un profesor, su mejor trabajo del curso. Cada trabajo, sobre el tema que fuera, era archivado y guardado para luego evaluarlo en un proceso formativo. Los alumnos trabajan en grupos, heterogéneos pero con la pretensión de cambiar sus componentes a lo largo del año para que todos trabajaran con todos. En definitiva, el cambio se produjo en el aula de 7o curso de manera gradual, pero constante y teniendo una meta definida: la planificación por parte de los alumnos de su educación, en un curriculum integrado.

Profundizando: “Reinventar la formación profesional”

“Reinventar la formación profesional” y es que, bien es cierto, que hasta hace muy poco, era una formación de segunda categoría, dirigida a aquellas familias de menos recursos y para alumnos, que se consideraba, que no tenían la capacidad suficiente para acceder a la Universidad. La Escuela Rindge de Artes Técnicas se inauguró en 1888, como el primer instituto público de formación profesional, se construyó con fondos de un empresario local llamado Frederick Rindge, que lo hizo con voluntad democrática, pero ayudó a crear un mecanismo para la clasificación de estudiantes, donde las familias que aún no mandaban a sus hijos a la escuela lo hicieran. El hecho de preparar estudiantes en programas agrícolas y mecánicos, se describió como una razón para mandar a alumnos inmigrantes, irlandeses y rurales a dicha escuela. A pesar de ello, la formación profesional se difundió por todo el país y era defendida por asociaciones de fabricantes y empresarios. Un informe de 1906 desencadenó un debate entre Dewey y Snedden. Este último defendía dicho sistema, pero Dewey, creía que el sistema contribuiría a crear una sociedad menos democrática. Un poco más de un siglo después de su fundación, Rindge se reinventa, “poniendo el programa patas para arriba y del derecho al revés” Se creó así “Trabajos para la ciudad” donde se combinan las características propias de la formación profesional con las destrezas de la educación académica, se trabaja en un espacio específico para desarrollar actividades manuales, un espacio donde poder desenvolverse bien en el proyecto y se invita a gente externa que pueda analizar las necesidades comunitarias no satisfechas para que los alumnos puedan trabajar en ellas. Un ejemplo de esto es el proyecto que realizaron unos alumnos sobre un museo que se había diseñado para Cambridge, los alumnos presentaron sus proyectos delante de padres, profesores y autoridades locales. Este proyecto respondía a la petición de un empresario local que captaba fondos para dicho museo y quería ideas nuevas para hacerlo. Los estudiantes diseñaron folletos para los turistas, resaltando diferentes aspectos de Cambridge, la agencia turística a adoptado 3 de los folletos diseñados para la campaña, más una camiseta que también diseñaron los alumnos de “Trabajos para la ciudad” para su comercialización. La finalidad del proyecto de “Trabajos para la ciudad “ es ayudar a los estudiantes a comprender su comunidad y sus necesidades y, en último término, a verse a si mismos como personas que pueden influir en esa comunidad y crear nuevas oportunidades para sí mismos y para otras personas que viven y trabajan en ella” La pretensión es que alumnos y profesores trabajen juntos por un interés común, aprender las mismas destrezas académicas que todos los estudiantes deben aprender para una educación superior o el trabajo. Pero para conseguirlo se necesita trabajo y planificación, así que se crearon cantidades de tiempo para reuniones. Cuando el curso empezó solo tenían diseñado el curriculum para el primer mes, por eso necesitaban tiempo de reunión, de debate y de planificación, para poder seguir trabajando diariamente y este fue el cambio más básico que se realizó. Otro de los cambios básicos, pero imprescindibles que se realizó, fue contar con gente externa al centro, especialistas de todo tipo, que ayudaran a completar el curriculum y ver otros puntos de vista. Uno de los problemas que se venía planteando, es que el profesorado tendía a encerrar lo que estaba haciendo, no ponerlo en común, no mostrarlo. Esto viene heredado de muchos años de anclaje en los libros de textos y en discursos rancios, el hecho de innovar, daba sensación de estar haciendo algo mal, porque durante muchos años las cosas no se habían hecho así, ni parecido. Por esto, Ringde, quiso cambiar este concepto de secretismo y mostrar, tanto a padres, como alumnos, como al resto de la comunidad, sus planes sus proyectos y sus pretensiones futuras porque como bien se cita en el libro: “es posible trabajar aislados durante algún tiempo, la única protección real a largo plazo está en convencer a los implicados del valor, y quizá la inevitabilidad, de lo que se está haciendo” Evidentemente, esto conlleva que las personas que no están de acuerdo con lo que se está haciendo se manifiesten y ataquen el programa, lo que sirve para unir más los esfuerzos y tratar de llegar a cuanta más gente posible, para demostrarles que existen maneras diferentes y mejores de hacer las cosas. Cuando Rindge empezó a auto-recrearse, tenían claras varias cosas; las relaciones entre todo el personal serían lo más igualitarias posibles, el profesora actuaría de consejero y un facilitador de la enseñanza, la metodología y el curriculum serían abiertos y democráticos, sin encauzamiento de discentes y con las mismas expectativas para todos. Con espacios diseñados para fomentar relaciones democráticas, intentando huir del modelo de factoría industrial, típica de los institutos estadounidenses, y que obstruye el trabajo colectivo.

Finalmente quedan obstáculos por superar. Todavía quedan restos de ese pensamiento de que los programas de formación profesional son para las clases bajas, en Rindge lo que se intenta lograr con este experimento: oponerse a que la educación de los alumnos se reduzca a la formación para un trabajo en concreto. Dejo una cita de Dewey que comentó con sarcasmo que deja claro como funcionan las cosas.

“No hay nada más conmovedor en la historia de la educación que oir a algunos dirigentes de éxito denunciar como poco democrático el intento de proporcionar a todos los niños, a expensas públicas, la educación, más completa que sus propios hijos disfrutan por rutina”

( Westbrook, 1991, pág. 109)

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Una respuesta to “Escuelas democráticas.”

  1. emilce 11 septiembre, 2014 at 22:35 #

    guauuuu

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